RGB

2020

"Photography has arrived at the point where it is capable of liberating painting from all literature, from the anecdote, and even from the subject."

"Pablo Picasso

Pintar con luz

Históricamente se ha considerado un Arte Mayor a aquellas obras con carácter único e irreproducible, que lejos de tener un fin práctico, tienen como principal utilidad la de expresar y ensalzar la belleza a través del virtuosismo y la sensibilidad del creador. Injustamente, la fotografía como disciplina se ha visto a menudo denostada ante otras artes como la pintura, por su carácter técnico y los efectos estéticos inmediatamente accesibles para un gran público. Su inmediatez, además, le priva a ojos de los academicistas de la metáfora que la pintura permite, lo cual, no deja de ser una paradoja puesto que si la pintura actual ha sobrevivido, ha sido gracias a la fotografía, en la que se ha basado para reencontrarse con parte de su identidad en la historia del arte. Escribía Paul Strand ya en 1923," A los fotógrafos les gustaría ser aceptados en sociedad como verdaderos artistas, tal y como son los pintores. Por eso, han tratado de  convertir la fotografía en lo que no es, por lo que se aprestan a introducir en sus obras sensaciones supuestamente pictóricas". Lo que les irritaba a los puristas es que la fotografía con artificios, aquella que no se limitaba a archivar el tiempo, invadía el terreno de lo impalpable, de la técnica y de la imaginación, un lugar sólo accesible al pintor, considerando la cámara como un atajo casi ilegitimo para lograr la condición de artista.

Un siglo más tarde, la fotografía ha demostrado con creces ser un lenguaje tan digno como la pintura o la escultura, enriquecido además por las numerosas corrientes de investigación en torno a la mixtificación técnica e hibridación de medios e imágenes de muy diferente origen, que le hacen fluctuar entre diversas disciplinas. En "RGB" Irene Cruz refrenda esta idea apropiándose del lenguaje fotográfico, que es el idioma que ella domina, y uniéndolo al lenguaje de la pintura, con el que ha empezado a experimentar desde hace unos años.

Pero ¿Cómo se acerca a la pintura una artista que se ha formado entre cámaras y objetivos? Los trazos apresurados del escultor Venancio Blanco, que fue su vecino y maestro de juventud sin proponérselo, sirvieron a Irene Cruz para incorporar el bosquejo a su proceso creativo diario, una metodología de trabajo que le ha servido como pretexto para indagar en la forma, el movimiento y el color, eliminando metafóricamente la barrera entre disciplinas. El interés por seguir experimentando, -inspirada por otros fotógrafos que históricamente introducen técnicas y recursos ajenos al medio, tales como Gerhard Ritcher, o el tándem Arnulf Rainer y Dieter Roth-, la embarca en 2016 en un primer proyecto de hibridación de lo fotográfico con lo pictórico en colaboración con Víctor Alba. Con el pintor, Irene Cruz explora la versatilidad de lo plástico, superando así la confrontación directa entre el artista y el ojo fotográfico. En "RGB" recupera, -esta vez de manera individual-, el interés por la creación de obras mixtas, donde el elemento fotográfico está presente como un proceso técnico más, necesario para la constitución de un significado que en nada depende de los conceptos tradicionales asociados al medio fotográfico, sino que, muy al contrario, en este caso resulta precisamente de la superación de dichos conceptos por parte de la artista.

Con esta particular mirada, y desde una total libertad creativa, Irene Cruz pinta con la luz de sus imágenes una belleza y una narrativa, que ya resultan casi pictóricas, viniendo a defender, que el suyo, no es lenguaje ni simple ni mecánico. Tanto la fotografía como la pintura, tienen en común que ambas son capaces de hallar lo que el artista trata de expresar para traducir en imágenes lo que le muestra su propio punto de vista, siendo éste el objetivo último; su forma personal de mirar el universo infinito de la realidad.

 

Para apoyar esta hipótesis, Irene Cruz juega, acudiendo a la intervención con pintura, entrelazando ambos lenguajes en un baile cromático donde los cuatro elementos están muy presentes; los azules de los cielos, el aire que casi se palpa, el agua, que es una metáfora de la fotografía, el rojo fuego, pura energía de la combustión que da paso a la creación, y la tierra que nos lleva a lo pictórico, pigmentos naturales buscando una conexión con lo primigenio. La pintura es un elemento que en "RGB" le sirve a Cruz para indagar en las texturas, que emplea e incorpora en la imagen como forma de expresión conceptual, resaltando los contundentes planos, los exquisitos detalles e intensos colores.

Y siempre muy presente, el elemento humano con el que Irene Cruz pretende expandir nuestra concepción de la realidad social. En un universo donde todo fluye, también sus personajes deambulan con total libertad, sin las limitaciones y fronteras impuestas coyunturalmente (ese movimiento que también es una metáfora entre la interacción constante  entre disciplinas artísticas). Los individuos que retrata Irene Cruz, danzan ligeros abriendo paso a la luz entre las líneas despobladas de un mundo injusto que nos separa y clasifica, fluyendo su energía, entrelazando su vitalidad con la naturaleza que les rodea.

Así pues, en "RGB", Irene Cruz nos demuestra que la fotografía, y más en concreto, la hibridación entre imagen y plástica, también es una forma personal inagotable de mirar el universo, es un lenguaje alterno, que influye y recoge influencias y las transforma, porque, no es solo la foto la que es capaz de mostrarnos de un modo fidedigno la capacidad transformadora de convertir el espacio en tiempo, la pintura lo complementa y aporta además un elemento que transforma todo; la unicidad de la pieza. Y es precisamente ese carácter único el que trasciende los conceptos fotográficos en relación a lo real, la instantaneidad, la reproductibilidad, que no tienen razón de ser en la nueva conformación del sentido y significado de la obra; el de pintar con la luz.

 

"RGB" es una propuesta expositiva de Irene Cruz para el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, compuesta por imágenes fotográficas de diferentes tamaños, instalación y vídeo.

Elvira Rilova

Comisaria de la muestra

RGB 

Transformación 

2020 

"RGB" nació en realidad antes de este extraño 2020, inspi-rado por impactos variados, ante una necesidad de cam-bio personal, espiritual y estético. De madurez como ser humano y como artista. Desde las ganas más genuinas de romper con la línea usual de mi obra, en definitiva, como reflejo natural del cambio de conciencia en mi vida que lleva aflorando desde 2018.

 

Allá por 2016 tuve la suerte de colaborar y aprender de uno de los maestros que me ha regalado la vida: el gran Víctor Alba. Amo su obra, su pintura. En su sencillez hay una compleja destreza, una inspiración mágica y una maravillosa persona. De esa unión, además de muchísimo aprendizaje, surgió "Symbiosis Naturae", que se expuso por primera vez en la Sala C del CEART (comisariada por Noemí Méndez). Este mismo centro es el que acoge ahora en la Sala B el resultado de esta evolución bajo el título de "RGB" (y que comisaria Elvira Rilova). Creo que esta serie no podría en-tenderse sin este acontecimiento. 

 

Desde que tengo uso de razón me ha interesado todo lo que sea arte. Arte es para mí el lenguaje que yo considero nativo. No ha sido a través de los idiomas: español, inglés o alemán, que he aprendido a expresarme, a contarme yo misma, sino a través de la fotografía, la pintura, el vídeo y el dibujo. Todos ellos, y cada uno, me han permitido enseñar y reflejar cuanto llevo dentro. Hace relativamente poco, que me he atrevido a traducirme y explicar con palabras aquello que expreso en imágenes. Quizá mi necesidad de hablar tantos idiomas está en este "Anhelo" de aprender a comunicarme, de liberarme, de ex-teriorizarme y también de ser comprendida en la sociedad como los demás.

 

D. Eceolaza, es una de las personas que más me conoce y ha crecido paralelamente conmigo, ha sido capaz de perci-birme y de representarme en el vídeo, que ha dirigido y que abre la exposición. Esas lágrimas que se muestran son la concentración de todo el universo que hay en mí: mi cons tante bloqueo en la garganta, que "RGB" y el 2020 han conseguido empezar a romper. Daniel ha hecho acopio, en este filme, de todos los símbolos de esa sanación: los minerales, el bosque, la desnudez, el coche como movimiento, el agua, la lluvia…). 

 

Este texto es un esfuerzo para darme a conocer de otra manera: nace de las emociones, las vivencias, las imágenes, la música, los símbolos y gestos a las palabras.  

 

Y "RGB" no hace más que incidir en el concepto de la traducción. De la ex-presión libre a los convencionalismos del idioma, de los lenguajes del color, de las distintas disciplinas artísticas y de las estructuras que muchas veces impone el mercado del arte.

 

Antes de sumergirme en lo más hondo de "RGB" y profundizar en más de-talles, me gustaría valerme de mi faceta de profesora por un momento, y explicar un poco el tema más técnico de la teoría del color, especialmente para quienes no estén familiarizados con ella, ya que es importante que se entienda el título, y la metáfora de los procesos.

 

Estas que expongo aquí, son las características de los dos idiomas cromáticos polares en los que navego, y que de una manera (creativa) estoy tradu-ciendo y combinando en este proyecto: El idioma que para mí es nativo (la síntesis aditiva, la luz, la fotografía) y el extranjero, que aprendo (la síntesis sustractiva, el pigmento, la pintura).

 

Cuando me refiero a la síntesis aditiva, hablo de la formación de los colores a través de la suma de diferentes luces en sus distintas longitudes de onda. Los colores primarios aditivos son: rojo, verde y azul (RGB). El concepto indicado hace referencia a la adición de color, considerando el blanco como la suma de toda luz en máxima proporción del espectro visible. La síntesis aditiva es la que se usa para la separación del color y gracias a ella podemos ser capa-ces de ver y reproducir los colores de las diferentes pantallas. 

 

Por otro lado, cuando hablo de síntesis sustractiva, me refiero a la obtención de colores por mezclas de pigmentos. De hecho, se llama sustractiva porque al ir añadiendo colores pigmento, sustrae el color (todos juntos daría negro).  

 

Los colores primarios de la síntesis sustractiva serán los colores complemen-tarios de la síntesis aditiva. 

Los colores sustractivos primarios (cian, magenta y amarillo) son los que se crean mediante la absorción de ciertas longitudes de ondas. Cuando la luz blanca toca un material o una superficie, los pigmentos de colores de esa superficie absorben todas las ondas de la luz excepto las de sus colores, que son reflejados y percibidos por el ojo. 

 

Por ejemplo, un papel rojo absorbería todas las longitudes de ondas ex-cepto las del color rojo, que sería enviada de nuevo a la atmósfera y perci-bida por la visión humana). La síntesis sustractiva, al ser de colores refle-jados, necesita luz blanca para su creación. Si seguimos con el ejemplo, el papel rojo es rojo porque incide la luz sobre él, pero si apagamos la luz, desaparece el color y vemos negro, es decir, la ausencia de color. El blan-co es el resultado de la reflexión de toda la luz. El papel blanco es blanco porque refleja toda la luz. 

 

Y si estamos hablando del lenguaje, de la manera de ver el color, de la técnica. ¿Por qué me da la sensación de que está establecido que unas técnicas son más valoradas que otras? ¿Por qué a veces siento que la fotografía cuesta mucho más (de vender y de mover) en el mercado? Está claro que influye enormemente esta evolución tecnológica, internet que nos regala miles y millones de imágenes. Y lo que es "gratis" no se valora. Que las publicamos constantemente a través de las redes sociales. Yo sólo quiero darme a entender, expresarme, ayudándome de todas las herra-mientas o lenguajes que exploro. A decir verdad me incomoda mucho que me clasifiquen, porque eso implica siempre limitación, y es precisamente de eso de lo que quiero alejarme. ¿Pero soy más artista o menos porque emplee un idioma u otro? ¿Les ocurre lo mismo a los escritores que se expresan y crean en inglés o alemán o cualquier otra lengua? 

 

A través de estas preguntas, se gestó la propuesta estética y conceptual de "RGB". Quise desintegrar los límites de la fotografía y de la pintura, del vídeo e incluso los de la música creando mis propias piezas sonoras. No sé realmente como clasificar toda esta explosión, y lo integraré bajo los socorridos "técnica- mixta", "vídeo-arte" e "imagenfija-arte". 

Para ello pinto con los colores aditivos, a través de pigmentos, que toda la vida nos han dicho que son sustractivos, y que si los juntas todos da ne-gro. Y los mantengo en los más puros, rojos, verdes o azules. A veces di-rectos del bote, cosa que a criterio de los expertos "no es recomendable". A su vez, también pinté con luz las fotografías. Porque etimológicamente es lo que hago desde mi nombre también griego, como Irene, y como fotógrafa: φῶς (raíz φωτ-, phōs, «luz»), y γράφω (raíz γράφ-, graf, «rayar, dibujar, escribir»).

 

Escribir con luz, pintar con luz, re-pintar con pigmentos extranjeros para la fotografía, simulando otra nueva luz intrusa (RGB) pero sin su esencia, innovando y divirtiéndome con las texturas y en cada pincelada cuestio-nando y diluyendo los límites del arte encima de las instantáneas de tintas pigmentadas directamente en placas de aluminio. 

 

Y voy más allá. Pinto con luz mis vídeos, con geles de colores rojos, verdes y azules. E incluso me atrevo yo misma a completar el audiovisual. Me refiero, sin pretensiones, a liberar mi talento oculto en forma de música, de piezas sonoras, que como mi padre, toco como si algo me poseyera, como un don divino, de oído. Y encaja bien. Mis composiciones low-fi, electrónicas, una vez más, de difícil clasificación, acompañan e interpretan a posteriori las imágenes, los movimientos libres de mis musos y musas que bailaron en su día sin sonido, sólo con la naturaleza, el Stimmung (estado de ánimo del ambiente) y el entorno. 

Y yo los registro, a modo de traducción de quien son ellos a través de mi obra. Porque ellos son a través de esas pri-meras pinceladas explicativas que vagamente les doy del proyecto, y confían, y se despreocupan, y yo solo los inter-preto. La energía de quien está delante de mi cámara es tan importante como la obra misma, ese momento íntimo que creo con ellos es lo que más me inspira y entusiasma. Ellos y ellas son las personas con las que he vivido el 2020, que han compartido conmigo mi vida personal de una manera emocional. 

 

Compongo música, bajo títulos en el idioma más insólito, que nació con esa idea de universalidad: esperanto ("ruĝa, verda kaj blua"). Y lo hago sin apenas conocimientos técni-cos, sólo por intuición, práctica, ensayo y error. Teniendo poca idea de su sistema escrito (solfeo), que siempre me resistí a aprender. Toco con loops (bucles), con sonidos que me bajo (legalmente) de internet, mezclándolos con otros que creo yo, como referencia a este caos de impactos, a este mundo de las infinitas posibilidades que no atendemos, al eterno retorno de las situaciones que se repiten, que nos hacen aprender y evolucionar.

 

Además, como parte de la exposición, de este proyecto, me ha parecido muy lógico incluir una video-instalación con absolutamente todas las historias de Instagram que han sur-gido a lo largo de la gestación y producción del proyecto. Recogiendo todo ese afán que tenemos con compartir todo lo que nos pasa (y toda la fuerza que me da que otros lo vean, ¿hay alguien que cree historias de Instagram para sí mismo? ¿Hay alguien que cree arte sólo para sí mismo?). El lenguaje millennial de los que somos prácticamente nativos digitales lleva esto a su extremo. Y nos importa compartir. ¿Por qué no lo vamos a tratar como arte? Si al final el arte es la expresión, es la búsqueda, la intención, enseñar lo que hago, el boceto, no sólo la obra final. Ésta no es más que la obra que va a preceder al proyecto que se me ocurra a raíz de éste. Y así hasta que me muera. Porque crear es una absoluta necesidad, es para mí terapia, canalizar el exterior en el interior y el interior al exterior, el ciclo de mi vida. 

Irene Cruz

Inclasifícame

Espero que este escrito lleno de intentos de emociones verbalizadas, no te quite la libertad de interpretar libremen-te mis obras y de hacer esta experiencia sólo tuya.