Ewige Wiederkunft - Eternal Return 

 

 

Ewige Wiederkunft I
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Ewige Wiederkunft II
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Ewige Wiederkunft XVIII
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Ewige Wiederkunft I
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Have you ever noticed how the most splendid lilacs, for instance,

are the ones that grow up alongside derelict barns and abandoned shacks?

Sometimes beauty needs a bit of ignoring, to properly come into being.

Elizabeth Gilbert

 

 

Reflexiones (des)ordenadas sobre el devenir:

Apuntar que, a continuación, expondré algunos de los conceptos que me han llevado a realizar este trabajo artístico, que bajo el título Ewige Wiederkunft, pretende cerrar un ciclo, que, desde el actual vacío, retornará, y se volverá a manifestar en adelante en mi vida, en mi obra.

Estas ideas, que algunas veces parecen estar más allá de la razón, son las que mayoritariamente la vida en Berlín me ha ido despertando. Quiero reconocer de antemano que, seguramente, la mayor parte de ellas (o incluso todas) no serán originales, sino que las habré debido de ir adquiriendo de aquí, de allá, sin poder afirmar con precisión en la mayor parte de los casos qué autor, qué lecturas o imágenes me las han ido descubriendo. 

¿Y si todo en la historia del ser humano se repite en un infinito devenir, sin posibilidad de variación? Estamos inmersos en la vorágine de la naturaleza. Abandonados a nuestra soledad. A la inmensidad del universo. Aún me acuerdo del momento exacto en el que estas ideas me calaron por primera vez, fue una revelación, son las que me han llevado, como premisa, a investigar lo que ahora me enajena. ¿El tiempo realmente es lineal? ¿Tiene sentido romper con la idea del pasado, el presente y el futuro? 

Recuerdo que hace ya cinco años leí en uno de los libros más fascinantes que conozco, “Una breve historia de casi todo” de Bill Bryson, una frase que a día de hoy recurre en mi pensamiento; decía algo así como que: “el tiempo, tal y como lo conocemos, no existe, no hay ningún pasado del que surja”. “El Tiempo” se convertía así para mí en una variable misteriosa, una promesa hueca que parecía inasible. 

Los acontecimientos inevitablemente siguen reglas de causalidad. Intentamos cambiar nuestra vida conscientemente tomando decisiones y quizá el cambio reside en aprender a esperar que la vida nos sorprenda, y dejarla hacer, todos estamos hartos de escuchar “lo que tenga que pasar pasará”, o “lo que tenga que ser, será” (es muss sein). 

Tampoco tiene sentido concebir la realidad como estática, ya que todo es un proceso y un cambio continuo. En cada uno de los acontecimientos que configuran un instante está implícito también el resto de los hechos del mundo, el resto de las cosas pasadas y venideras, pues todo cuanto en él se produce es consecuencia de la combinación de todos los sucesos precedentes, del mismo modo que la conjunción exacta de los acontecimientos que ocurren en cada instante desencadenará el conjunto de los sucesos futuros. 

En parte me tranquiliza pensar que la vida que ahora vivimos ha sucedido con anterioridad y que volverá a repetirse eternamente, ayuda a no sucumbir a la incertidumbre y la aparente continua deriva de la vida. Quizá aun teniendo la oportunidad de aprender de los errores para cuando la situación regrese, no seamos capaces de enmendarlos. 

Todo esto es más fácil de aceptar si nos damos cuenta de que la historia de la humanidad se repite, y con ella toda su cultura. La vida ciertamente puede parecernos cíclica si nos paramos a pensar en momentos históricos específicos, guerras que se suceden, revoluciones sociales y catástrofes naturales. Prácticamente los mismos sucesos se dan todos los siglos, con diferentes características y particularidades, pero siempre con un factor, una esencia común. ¿Las civilizaciones son tan solo arquetipos, que resplandecen fugazmente en un “Eterno Retorno”? 

Por estas razones, poco a poco he aprendido a creer que lo que conocemos como “tiempo” tiene un efecto circular, en una especie de bucle eterno y no se ciñe a un pasado, a un presente y a un futuro como siempre me habían enseñado. Hay un principio y un fin... que vuelve a generar a su vez un principio. Y ese fin, pasa inevitablemente por un vacío, y una reflexión, donde ahora me encuentro... Es la imagen especular que reflejé en la muchacha dentro de aquel lugar en ruinas (BLUB - Berliner Luft- und Badeparadies, Neukölln, Berlín). Aparece sola. En un estado de autocomplacencia y sólo en ciertos momentos, manifiesta una íntima desesperación, siempre aparentando tranquilidad. Esta vez no me he autorretratado, tenía el impulso de asomarme a todas las vidas que intuía que caben en una, imaginarla en el escenario en el que todo sucedería. Ella se despierta con una extraña sensación de hoja en blanco. Como si hubiera pasado alguna página durante el sueño y empezara un nuevo capítulo, con la vaga sensación de que ya había sido vivido con anterioridad. 

Nietzsche narraba la misma idea en “Die fröhliche Wissenschaft”: …"además todo se repetirá en el mismo orden y sucesión... Y hasta esta araña y este claro de luna entre los árboles y lo mismo este instante y yo mismo".

Siento e intuyo que hay una idea extendida sobre el tiempo equivocada, me atrevo a hacer una analogía entre lo que comúnmente se conoce como “el tiempo” y el espacio que se concebía antes de Galileo o Copérnico: El tiempo no es plano, el tiempo es también, de alguna manera, circular, redondo. 

En esta fase en la que he vivido como inmigrante (y emigrante) he evolucionado, me consigo sentir en ocasiones verdaderamente libre. Entiéndase “libre” como acabar con la necesidad de que nada supedite mi vida a una supuesta realidad suprasensible ni a leyes del más allá. Lo único que me perturba y me frena es la impaciencia (a veces acompañada de tristeza) de que lo deseado regrese de una vez, y todo vuelva a encajar de nuevo, en perfecto equilibrio. 

Veo a todos aquellos que crecen fuera de la conformidad del Heimat como valientes que consiguen desenvolverse en este enriquecedor camino de desapegos en los parajes de lo diferente. Territorios muchas veces solitarios y desconocidos. Me interesan los que disfrutan con aquello que les saca de “lo convencional” y que se atreven a abandonar la conformidad de la común opinión. 

No somos algo inmóvil más allá de las cosas, sino que estamos definidos por el movimiento mismo, por el propio devenir. Por eso Nietzsche no hablaba de que las cosas son, sino de que “las cosas corren por esas calles que duran una eternidad, por el tiempo.”

Desde esta visión del instante eterno, sé que mi trascendencia está aquí mismo, conmigo, no hay nada que conseguir, tan solo, crecer, seguir, dejarse sorprender y llevar. Creo en lo potencial, en lo intrínseco. Todo es encontrar el coraje necesario para vencer al miedo y lanzarse a este abismo de la búsqueda personal, a la trabajosa idea de tratar de profundizar en el conocimiento del mundo. Sé que aquellos que vuelven, que retornan de lugares devastados les queda una impronta en los ojos y un gesto cómodo con su soledad.

Debemos actuar siempre de la manera correcta por nosotros mismos, porque creo que de sobra los sentimientos nos ayudan a saber distinguir con claridad el bien del mal… Cada instante es eterno, tenemos la responsabilidad de vivirlo para siempre de la manera adecuada.

 

 

Irene Cruz

 

 

 

Ewige Wiederkunft - El Eterno Retorno

Photobook

Febrero de 2016

 

Fotografías, texto y dirección de arte: Irene Cruz 

Idiomas: Español 

Formato: 16 x 23 cm cerrado / 32 x 23 cm abierto

Tiene 32 pages - 4/4 tintas de color - Pasted finishing

Editado por: Grundkreuz en collaboracion con Plastikè Art Gallery

Edición limitada de 100 copias

 

Este fotolibro recoge las imágenes que componen la última serie de Irene Cruz, junto con un breve ensayo sobre los conceptos y pensamientos -el Eterno Retorno, en este caso- que la han llevado a desarrollar este trabajo artístico tras tres años viviendo en Berlín.

 

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